Cómo ilustrar libros infantiles

Si te apasionan los libros infantiles y siempre has querido ilustrar uno pero no sabes por dónde empezar, este artículo es para ti. Te voy a contar el proceso completo que yo sigo para ilustrar un libro de principio a fin — desde la idea hasta los archivos finales. El proceso sirve tanto si es un libro propio o para otra persona.

No hay una única forma de hacerlo, pero sí hay un orden que te va a ahorrar mucho tiempo y muchos dolores de cabeza. Especialmente si es tu primer proyecto.

PD: Cabe mencionar que voy a hablar de cómo hacer este proceso sin usar inteligencia artificial, quedará un resultado más rico artísticamente y más personal.

Antes de empezar: ¿qué es la ilustración de libros infantiles?

Ilustrar un libro infantil no es solo dibujar bonito. Es contar una historia visualmente, crear personajes que tengan vida propia, construir composiciones que guíen la mirada del lector y adaptar todo eso a la edad del público al que va dirigido.

Es un trabajo que combina diseño, narrativa visual, técnica artística y planificación. Y precisamente por eso, tener un proceso claro desde el principio marca la diferencia entre un proyecto que avanza con orden y uno que se convierte en un caos, ¡y que nunca terminas!

Paso 1: Entender el proyecto

Lo primero es conocer bien de qué va el libro y a quién va dirigido. Esto condiciona absolutamente todo lo que viene después — el estilo de las ilustraciones, la complejidad de los personajes, la cantidad de texto por página y el número de páginas total.

No es lo mismo ilustrar un libro para bebés de 1-3 años — con imágenes simples, colores vivos, muy poco texto y páginas de cartón grueso — que uno para niños de 8-10 años, donde las composiciones son más elaboradas, la anatomía de los personajes más trabajada y las escenas más complejas narrativamente.

A modo orientativo, los libros para los más pequeños suelen tener entre 12 y 24 páginas con muy poco texto, mientras que a medida que sube la edad el texto crece y las ilustraciones pueden reducirse o volverse más detalladas.

Puedes visitar una librería o ver los libros que tienes en casa para inspirarte en ellos.

Si el texto es tuyo: ya conoces la historia, así que tienes ventaja. Aun así, conviene que antes de ilustrar tengas claro el número de páginas, la extensión de cada escena y cómo vas a distribuir la historia visualmente.

Si vas a ilustrar el texto de otra persona: tendrás que hablar con el autor o con la editorial para entender bien el proyecto, los tiempos y las expectativas antes de coger el lápiz. Conocer bien la historia es imprescindible para ilustrarla con coherencia.

Paso 2: Diseñar los personajes

Para mí esta es la parte más divertida y la que más le da alma al libro. Los personajes son la esencia del cuento — sin ellos, la historia no existe.

Aquí hay que identificar quiénes son los protagonistas, cuántos personajes secundarios tienen peso real en la historia y cuáles son simplemente de relleno. Un personaje que aparece en una sola escena de fondo no necesita el mismo nivel de desarrollo que el protagonista principal.

Diseño según la personalidad

Una de las herramientas más útiles en diseño de personajes es trabajar con formas geométricas como base. No es una regla fija, pero ayuda mucho a transmitir la personalidad y a dibujar más fácil:

  • Formas redondas: transmiten ternura, amabilidad, cercanía. Perfectas para personajes adorables o infantiles.
  • Formas anguladas y picudas: transmiten peligro, astucia, tensión. Muy usadas para villanos o personajes conflictivos.
  • Formas cuadradas y rectangulares: transmiten solidez, fuerza, seguridad. Útiles para personajes robustos o protectores.

Si te fijas en las películas de animación, este principio se aplica constantemente. No es casualidad que los villanos de Disney casi siempre tengan mandíbulas marcadas, hombros angulados o rasgos afilado, ¡y que estén delgados!

Bocetos de uno de mis personajes

Poses y expresiones

Diseñar el personaje en pose estática es solo el principio. Una de las partes más importantes — y más difíciles — es darle movimiento y vida. El personaje tiene que poder expresar con su cuerpo, no solo con su cara.

Un ejercicio que yo hago y que recomiendo siempre es este: dibuja el personaje sin la cara y mira el cuerpo en una pose. ¿Sigue transmitiendo algo? ¿Se nota si está triste, enfadado, emocionado, asustado? Si la respuesta es no, hay que trabajar más la pose.

Dibuja varias poses del mismo personaje en diferentes situaciones emocionales. Es una inversión de tiempo que luego se nota en todo el libro.

Paso 3: El storyboard

El storyboard es uno de los pasos que más se saltan los principiantes — y uno de los que más diferencia hacen en el resultado final.

Básicamente es un boceto muy rápido y esquemático de todas las páginas del libro. No tiene que ser bonito ni detallado — es una herramienta de trabajo, no una ilustración. Lo que importa es tener una visión global del proyecto antes de meterte en los detalles de cada página.

¿Para qué sirve exactamente? Para ver si la historia se cuenta bien visualmente, si el ritmo funciona, si hay páginas demasiado cargadas o demasiado vacías, y si la distribución del texto y la imagen tiene sentido en cada escena.

Cosas a tener en cuenta en el storyboard:

  • El espacio que va a ocupar el texto en cada página — hay que reservárselo desde el principio para que la ilustración no lo tape
  • El formato del libro (cuadrado, apaisado, vertical) y si vas a usar páginas dobles o simples.
  • La composición general de cada escena — dónde está el personaje, qué ocupa el fondo, dónde entra la luz.

Si haces el storyboard con las proporciones correctas del libro final, luego es mucho más fácil replicar las composiciones en las ilustraciones definitivas.

Y si trabajas con un cliente o editorial, el storyboard es lo que les enseñas para validar que la historia se cuenta bien antes de invertir horas en ilustraciones que luego puede que haya que cambiar.

Si inviertes tiempo en esta parte, lo demás fluye y se hace mucho más fácil 🙂

Ilustración cuento

Paso 4: Los bocetos finales

Con el storyboard aprobado, toca hacer los bocetos finales ya en el tamaño real de la ilustración. Aquí se refina la composición, se añaden detalles y se trabaja con más cuidado que en el storyboard.

No tiene por qué salir bien a la primera — yo suelo hacer entre uno y tres bocetos por página, empezando más suelto y limpiando en capas encima hasta llegar a algo que me convenza.

Un consejo importante si trabajas con clientes: nunca entregues una ilustración terminada sin haber validado el boceto antes. Si el cliente pide correcciones sobre una ilustración ya coloreada y detallada, tendrás que deshacer horas de trabajo. Enseña los bocetos primero, consigue la aprobación y luego avanza.

Paso 5: El lineart

El lineart es la línea limpia y definitiva sobre la que luego se trabaja el color. Es el esqueleto de la ilustración sin las líneas sucias y caóticas del boceto.

Dependiendo de tu estilo puede que luego lo elimines o lo difumines — hay muchos estilos de ilustración infantil que no tienen línea visible, porque se quedan con el contorno de los objetos a color. Pero tenerlo como base ayuda a controlar la ilustración y a mantener la coherencia entre páginas.

Al igual que con los bocetos, si trabajas con alguien es recomendable validar el lineart antes de pasar al color. Cuanto más avanzas sin revisión, más trabajo puedes perder si hay cambios.

Paso 6: El acabado final — color y materiales

Aquí es donde cada ilustradora pone su sello personal (aunque en los personajes y composiciones también en realidad), pero el acabado define el estilo visual del libro y es lo que hace que tu trabajo sea reconocible, ¡y te diferencia de la IA!

En ilustración infantil puedes trabajar con prácticamente cualquier técnica o material:

  • Digital: Procreate en iPad es la opción más popular por su versatilidad, la facilidad para hacer correcciones y la posibilidad de trabajar en capas. Yo he ilustrado libros siempre en mi iPad.
  • Acuarela tradicional: da una calidez y una textura que es muy difícil de replicar en digital. Muchos de mis libros favoritos están hechos en acuarela. (Los de Esther Gili son preciosos)
  • Gouache: opaco, vibrante, fácil de trabajar por capas. ¡Es precioso!
  • Técnica mixta: combinar digital y tradicional es perfectamente válido. Yo misma a veces hago el boceto en Procreate, lo paso a papel y pinto en tradicional encima.

Hay muchas más, como lápices de colores, papel recortado, tinta…lo que quieras. No hay una técnica mejor que otra — la mejor es la que te sale más natural y la que mejor encaja con tu forma de expresarte.

La portada

La portada forma parte del proceso desde el storyboard, pero yo siempre la ilustro al final. Después de haber dibujado los personajes a lo largo de todo el libro tienes mucha más soltura con ellos, y eso se nota en el resultado. La portada suele ser la ilustración más trabajada y la que más impacto debe tener para que atraiga a la gente.

Mi versión de la portada de la Sirenita

Paso 7: Revisión final de archivos

Antes de entregar o publicar, dedica tiempo a revisar todos los archivos. Comprueba que tienen el tamaño y la resolución correctos, que los colores se ven bien y que todo es consistente entre páginas.

Una pequeña corrección de color con las curvas al final puede unificar el conjunto y darle un empuje visual a las ilustraciones — no para cambiar los colores, sino para que todo el libro tenga una coherencia tonal y se vea más potente.

¿En qué programa se ilustran libros infantiles?

La respuesta corta es: en el que más cómoda te sientas. Pero si no has probado ninguno, no sabes cuál elegir, así que yo tiraría por lo más fácil.

Dicho esto, Procreate en iPad es la herramienta más usada actualmente entre ilustradoras de libros infantiles, tanto principiantes como profesionales. Es intuitivo, muy completo y permite trabajar con una calidad profesional desde el primer día. Si aún no lo conoces, tengo un curso gratuito de iniciación en mi web, y muchos tutoriales guiados para que te adaptes a dibujar sin miedo.

Si prefieres trabajar en tradicional, no necesitas ningún programa — solo tus materiales y papel. Muchas ilustradoras combinan ambos mundos según el proyecto.

¿Quieres aprender a ilustrar libros infantiles desde cero?

Si todo esto te ha parecido interesante pero sientes que te falta base — no sabes cómo diseñar personajes, los fondos te cuestan, el color te agobia o no tienes ni idea de cómo hacer el proceso — tengo una formación especializada pensada para acompañarte en todo el proceso, aunque partas de cero.

Quiero saber más sobre la formación en ilustración infantil

Un abrazo, Laura 🤍

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